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miércoles, 17 de octubre de 2012

Reuniones sociales hoy , ¿oportunidad o amenaza?

La vida social es importante, parte de ella es asistir a reuniones con gente conocida o poco conocida, reencuentros con personas que hemos conocido en nuestro pasado, presentaciones públicas formales e informales, reuniones de camaradería con la gente del entorno, ceremonias o compromisos a los que somos invitados para celebrar, conmemorar o recordar.

Nos sucede al asistir a las reuniones que podemos atender a detalles como :  presencia de personas conocidas, cantidad de personas asistentes así como percibir características peculiares, elementos del ambiente como  decoración, clima, vestuario y accesorios de los asistentes o observar la interacción entre los presentes. Lo interesante de lo anterior es que cada participante de la reunión la va describir en términos diversos y los detalles a resaltar van a ser particulares a cada uno.
  • En el caso de un evento social podemos sentirnos cómodos o  incómodos en ese contexto y con deseos de continuar o de huir lo más pronto posible : Cuenta si lo entendemos como un compromiso acorde o no con nuestras preferencias personales para pasar el tiempo.
  • Lo curioso es que desde antes de asistir al evento nos hacemos una idea de lo que va a suceder y lo que pensamos está marcado  por nuestras experiencias similares con eventos pasados  o personas como las que nos vamos a encontrar.
  • Estas ideas nos van a generar un deseo, necesidad al evaluar la conveniencia de asistir o un rechazo si pesan mas los temores, anticuerpos o actitud defensiva ante la concurrencia al  evento, por lo tanto experimentamos un sentimiento de comodidad o incomodidad ante al hecho en si de proyectar estar allí.
  • El estado de ánimo también influye en los deseos o no de departir socialmente y este a su vez está relacionado con nuestra autoestima  vinculada con la evaluación que  hacermos de nuestro aspecto físico, habilidades sociales así de como nos sentimos al vincularnos con  personas que están a un nivel social, económico, profesional equivalente o distante a nuestra realidad.
  • Por tanto estamos consciente o inconscientemente esperando que ocurran situaciones, algunas de ellas exagerando los peligros o las esperanzas de lo que puede suceder. Por ejemplo la chica que se considera poco atractiva, sin tema para poder conversar va percibir como una situación amenazante la reunión o el evento y para evitar una herida a su narcisismo puede no asistir.
  • Algunas reuniones de reencuentro entre camaradas pueden provocar angustia pues se piensa que se harán preguntas personales como trabajo, compromisos o logros que pueden no querer contestar para no ser juzgados(as), criticados (as) o para no recibir supuestas miradas de compasión, de burla o de aburrimiento.
  • Si la persona llega con una actitud positiva esperando encontrarse con sus compañeros(as) de travesuras probablemente esperará que llegue el día..grandes abrazos y risas por recuerdos que forman parte querida de nuestra vida y compartir relatos de lo vivido en un contexto de aceptación e interés.
  • Si pensamos en encuentros sinceros, reales auténticos, donde se comparte lo que cada uno ha aprendido de la vida, los fracasos y las alegrías, el reintentar , la lucha, que aún en épocas difíciles se encuentra la fuerza para superarnos a nuestro ritmo, emprendiendo la marcha por caminos que  nos  acerquen a nuestros sueños y confrontar en confianza los temores de perder lo que valoramos, de reponernos ante nuestras tristezas y decepciones.
  • Lo cierto es que en soledad atormentados por el negativismo nos privamos de risas, de caricias, de encuentros que nos enriquecen.
  • Con las floras en su aniversario disfrutando reencuentro
  • En cambio estar solos fortalecidos  con la conciencia de lo compartido y producto de la aventura de conocer a los otros puede ser motor de convocar a reunirse y asistir a eventos que nos permitan estar en contacto, acompañarnos, aún cuando en nuestro día a día no se de la presencia cotidiana.

martes, 19 de junio de 2012

Autoestima y género

La autestima es la valoración que tiene un individuo de sí mismo (Coopersmith, 1984) Es una autovaloración global en la que una persona  evalúa y valora su autoconcepto.
Las personas se valoran desde su capacidad de autobservarse (Mead, 1973): Este autor señala que las personas podemos ser sujeto y objeto del conocimiento a la vez o "objeto para sí", hay un componente que evalúa, reflexiona y juzga, pero no lo hace en le vacío sino de acuerdo a lo que ha aprendido en su experiencia con hombres y mujeres de su entorno.
El sí mismo se va constituyendo en la interacción social, las personas internalizan las evaluaciones de los demás , se va formando como resultado del propio desempeño y la aprobación o desaprobación de los "otros significativos".
El desarrollo de la autoestima según el género, esta influenciada por los roles adultos que son diferentemente valorados en la sociedad (Baker, 1978)
Muchos de los roles atribuídos y esperados en el género femenino como la emotividad, la preocupación por los otros, el centrarse en las relaciones y en lo cotidiano son considerados como inferiores en valor a la racionalidad, los proyectos propios, el trabajo remunerado (Archer, 1985)
Las mujeres de éxito muchas veces experimentan conflictos internos ante su competencia sintiéndose ansiosas mientras que los hombres ante el éxito se sienten mas seguros y competentes Baruch y Bernett, 1975
Kohut considera que la polarización de atributos del ser humano por sexo, distorsiona el desarrollo óptimo (en Kegang, 1987)

Referencias
Baker, J (1976) Toward a new psychology of women, Boston, Beacon Press Book
Bermúdez, D (1991) Autoestima y participación en las dirigencias sindicales en obreras de tres fábricas de confecciones de Lima. Tesis inédita. Pucp
Coopersmith, S (1984) SEI- Self esteem inventories manual. California. Consulting Psychologist Press Inc
Kegang, J (1987)Self psychology as feminist theory  en: Signs. Journal of women in culture and society. vol 12. Number 4, 1987